20. **La Gran Comisión**
La Gran Comisión es un mandato central en el Nuevo Testamento, dado por Jesucristo resucitado a Sus discípulos, que define la misión de la iglesia de proclamar el evangelio y hacer discípulos en todo el mundo. Este encargo refleja el corazón del propósito redentor de Dios y la responsabilidad de los creyentes de extender el Reino de Dios. A continuación, se ofrece una explicación bíblica profunda, fundamentada en textos clave del Nuevo Testamento, organizada en torno a los aspectos principales de la Gran Comisión: su contexto y mandato, su contenido teológico, su relación con la autoridad de Cristo, su impacto en la iglesia y su dimensión escatológica.
1. **El Contexto y Mandato de la Gran Comisión**
La Gran Comisión se encuentra principalmente en Mateo 28:18-20, donde Jesús, después de Su resurrección, declara: *"Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo."* Este mandato se da en el contexto de la resurrección, que valida la autoridad de Cristo y Su victoria sobre el pecado y la muerte.
Otras versiones complementarias del mandato aparecen en Marcos 16:15-16 ("Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura"), Lucas 24:46-48 ("Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones"), Juan 20:21 ("Como me envió el Padre, así también yo os envío") y Hechos 1:8 ("Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos"). Estos pasajes juntos muestran que la Gran Comisión es un mandato universal, urgente y empoderado por el Espíritu Santo.
2. **El Contenido Teológico de la Gran Comisión**
La Gran Comisión encapsula varios elementos teológicos fundamentales:
- **Hacer discípulos**: El verbo principal en Mateo 28:19 (*matheteuo*, "hacer discípulos") indica que la misión no es solo evangelizar, sino formar seguidores comprometidos con Cristo. Esto implica un proceso de conversión, enseñanza y transformación.
- **Bautismo trinitario**: Bautizar "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" conecta a los nuevos creyentes con la Trinidad, simbolizando su incorporación al pueblo de Dios y su nueva identidad en Cristo (Gálatas 3:27).
- **Enseñanza y obediencia**: Enseñar a guardar los mandatos de Cristo implica instrucción en la fe y la ética del Reino, fomentando una vida de santidad y obediencia (Juan 14:15).
- **Alcance universal**: El mandato abarca "todas las naciones," rompiendo barreras étnicas y culturales, reflejando el plan de Dios de redimir a toda la humanidad (Apocalipsis 7:9).
- **Presencia continua de Cristo**: La promesa "yo estoy con vosotros todos los días" asegura que la misión se lleva a cabo con la presencia y el poder de Cristo, mediante el Espíritu Santo (Hechos 1:8).
3. **La Relación de la Gran Comisión con la Autoridad de Cristo**
La Gran Comisión está fundamentada en la autoridad soberana de Cristo. Mateo 28:18 comienza con: *"Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra."* Esta autoridad, ganada a través de Su muerte, resurrección y ascensión (Filipenses 2:9-11), establece a Cristo como el Señor que comisiona a Sus discípulos con poder divino. La frase "id, pues" conecta directamente la misión con esta autoridad, indicando que los creyentes actúan como embajadores de Cristo (2 Corintios 5:20).
La autoridad de Cristo también asegura el éxito de la misión. En Juan 10:16, Jesús habla de "otras ovejas" que serán traídas a Su redil, y en Apocalipsis 5:9, los redimidos de "toda tribu, lengua, pueblo y nación" testimonian el cumplimiento de la Gran Comisión. Esta autoridad trasciende toda oposición, como Jesús prometió: *"Las puertas del Hades no prevalecerán contra ella [la iglesia]"* (Mateo 16:18).
4. **El Impacto de la Gran Comisión en la Iglesia**
La Gran Comisión define la identidad y el propósito de la iglesia como un pueblo misionero. En Hechos, los apóstoles y los primeros creyentes tomaron este mandato como su prioridad, comenzando en Jerusalén y extendiendo el evangelio a Judea, Samaria y más allá (Hechos 1:8). La iglesia primitiva creció exponencialmente porque los creyentes, empoderados por el Espíritu Santo en Pentecostés (Hechos 2:1-4), predicaron con valentía, realizaron milagros y formaron comunidades de fe (Hechos 2:41-47).
La Gran Comisión también llama a cada creyente a participar en la misión, ya sea a través de la predicación, el testimonio personal, el servicio o el apoyo a la obra misionera (Romanos 10:14-15). Efesios 4:11-12 enseña que los líderes de la iglesia (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) equipan a los creyentes "para la obra del ministerio," que incluye cumplir la Gran Comisión.
El mandato fomenta la unidad de la iglesia, ya que la misión compartida une a los creyentes de diferentes trasfondos (1 Corintios 12:12-13). Además, la Gran Comisión inspira sacrificio y perseverancia, como se ve en la vida de Pablo, quien sufrió por predicar el evangelio (2 Corintios 11:23-28) pero se regocijó en cumplir su llamado (Hechos 20:24).
5. **La Dimensión Escatológica de la Gran Comisión**
La Gran Comisión tiene una dimensión escatológica, ya que está vinculada a la consumación del Reino de Dios. Jesús promete estar con los creyentes "hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20), señalando que la misión continuará hasta Su segunda venida. En Mateo 24:14, Jesús declara: *"Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin."* La Gran Comisión, por tanto, es un preludio al cumplimiento del plan redentor de Dios.
La visión escatológica de Apocalipsis 7:9-10 muestra el resultado de la Gran Comisión: una multitud de todas las naciones adorando al Cordero. La misión de la iglesia prepara el camino para este clímax, cuando Cristo regresará para establecer Su Reino eterno (Apocalipsis 11:15). Esta esperanza motiva a los creyentes a perseverar en la misión, sabiendo que su labor no es en vano (1 Corintios 15:58).
Conclusión
La Gran Comisión, según el Nuevo Testamento, es el mandato de Cristo resucitado a la iglesia para hacer discípulos de todas las naciones, bautizándolos y enseñándoles a obedecer Sus mandatos. Fundada en la autoridad soberana de Cristo y empoderada por el Espíritu Santo, esta misión define el propósito de la iglesia, uniendo a los creyentes en un esfuerzo global para proclamar el evangelio. La Gran Comisión no solo transforma vidas en el presente, sino que también anticipa la consumación del Reino, cuando todas las naciones adorarán a Cristo. Como dice Marcos 16:15, "Id por todo el mundo y predicad el evangelio." La Gran Comisión es el latido de la iglesia, llamándola a vivir para la gloria de Dios y la redención de la humanidad.